Construyeron poco a poco una historia que del mismo modo se fue desgastando. Los actos repetidamente erróneos de él, le quemaban lentamente las esperanzas a ella; y entonces harta de perdonar, decidió ponerle un bien merecido fin a todo aquello. Porque las cosas ya no daban para más, porque la rutina aburre, porque los errores cansan y duelen; y porque personas así no son capaces de cambiar.