Tantas historias se pierden, tantas no conocerás. Tantas vidas que se alejan, sin saber su realidad. Los que ganan te la cuentan como la única verdad; pero vos nunca te olvides, que hay otra campana atrás. Una campana más rica, y que tiene otro color. No le creas lo que dicen, quieren ver tu sumisión; ponen carita de buenos del perfecto Salvador. Pero no van a enseñarte, lo que enseña es el amor. No, no pares, no es el final, vos sabes que, no es el final; todas las estrellas te siguen. No soy el hombre de acero, yo me pongo el overol . Vos sos mía y yo soy tuyo, y afuera que caiga el sol. Voy buscando el camino, voy buscando una señal; no quiero ver mi destino, solo quiero transitar.
26 diciembre 2009
18 diciembre 2009
Peor para el sol ~
¿Qué adelantas sabiendo mi nombre? Cada noche tengo uno distinto y, siguiendo la voz del instinto, me lanzo a buscar… Imagino, preciosa, que un hombre, algo mas, un amante discreto
que se atreva a perderme el respeto… ¿ No quieres probar? Vivo justo detras de la esquina, no me acuerdo si tengo marido;
si me quitas con arte el vestido te invito a champan. Le solte al barman mil de propina, apure la cerveza de un sorbo; acerto quien “El templo del morbo” le puso a este bar. Peor para el sol,
que se mete a las siete en la cuna, del mar a roncar; mientras un servidor le levanta la falda a la luna. Al llegar al portal nos buscamos, como dos estudiantes en celo, un piso antes del septimo cielo se abrio el ascensor… Nos sirvio para el ultimo gramo, el cristal de su foto de boda, no falto ni el desfile de moda
de ropa interior. "En mi casa no hay nada prohibido pero no vayas a enamorarte, con el alba tendras que marcharte, para no volver; olvidando que me has conocido, que una vez estuviste en mi cama… Hay caprichos de amor que una dama no debe tener”
Es mejor- le pedi -que te calles, no me gusta invertir en quimeras, me han traido hasta aqui tus caderas… no tu corazon-
Y despues… ¿para que mas detalles? ya sabeis… copas, risas, excesos, ¿como van a caber tantos besos en una cancion?
Volvi al bar a la noche siguiente, a brindar con su silla vacia, me pedi una cerveza bien fria, y entonces no se si soñe o era suya la ardiente voz que me iba diciendo al oido: "Me moria de ganas, querido,de verte otra vez”
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