Sin saber por qué, cuento las horas para verte. Sin saberlo, me consumen los nervios cuando me hablás y se me acelera el corazón cada vez que te veo. Sin saber por qué, no me gusta nada, pero me gusta todo. Sin saberlo, me siento súmamente atraída y en frustrados intentos trato de alejarme. Sin saber por qué, me volvés loca.